En los más pequeños, el control a la exposición solar debe ser aun más riguroso, ya que reciben en promedio 3 veces más radiación UV anual que los adultos. Por otro lado, la práctica de deportes como el fútbol, golf, básquetbol o tenis sin la protección correcta, es de alto riesgo para la visión, ya que puede provocar lesiones desde moretones, hemorragias y predisposición a cataratas, hasta desprendimiento de retina y en casos graves pérdida del globo ocular.
Las más comunes son el trauma o golpe directo, las lesiones penetrantes y las lesiones por radiación provenientes de los rayos solares. Menos comunes son las lesiones caracterizadas por rasguños o cortaduras, usualmente provocadas por dedos, rotura de un lente u objeto filoso o puntiagudo que se inserta en el ojo.
Estas lesiones pueden variar desde un arañazo en la parte frontal del ojo (abrasión en la córnea) hasta laceraciones en el párpado o globo ocular.